¿Quién se quedará con “el cambio”?

30 de junio de 2010.

“Pongo mi cargo a disposición del cambio”. Dicho contundetemente por Buenafuente en su programa de hoy*. Creo que para promocionar su emisión 800 (próximo lunes) en el que todos los participantes del programa intercambiarán papeles (sic).

Toda una declaración de intenciones.

Por cierto, y sin venir a cuento, ese marco lakoffiano tan bonito que es el cambio (caballo ganador si no sufre un accidente) es hoy bastante popular. Dice mi abuela, mientras ve el programa de Buenafuente, que algunos valientes y algunas valientas ya se han puesto a trabajar para recuperar el posicionamiento en la mente de la canalla. Dice también mi abuela que hay al menos dos soluciones para ello: una sencilla aunque muy complicada y otra complicada aunque muy sencilla…

En casa no tenemos ni idea de lo que quiere decir la abuela pero nos da igual: es la mejor abuela del mundo. “Pongo mi cambio a disposición del cargo”, declama como Buenafuente. Y se descojona. 

 

*Les pondriamos el corte de Buenafuente pero nos costaría trabajo.  

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Vendiendo

Vendiendo. Así titula Pedro Nueno su columna domínical de La Vanguardia (ver aquí).

Y es que desde hace un par de semanas las informaciones sobre la crisis comparten espacio en el periódico catalán con la misión institucional que el Ayuntamiento de Barcelona ha organizado a China para tratar de explicar a los laboriosos orientales la excelente situación de la que goza Barcelona y su región metropolitana como posible destinataria de proyectos de inversión chinos.

Sé el primero en posicionarte en la mente del pueblo chino como posible destino de sus inversiones en Europa y ten seguro que cuando decida acometer proyectos empresariales en la Unión Europea en el que primero pensará será en ti”. Esta máxima a lo Ries/Trout, bien trabajada por distintas instituciones catalanas, ha servido para que el Ayuntamiento de Barcelona tenga un poco más claro que, en las circunstancias actuales, una buena estrategia para el progreso económico y social de la capital catalana pasa por posicionarse como el mejor -y primer- lugar para acoger las más que probables inversiones empresariales chinas en Europa.

Según el alcalde de Barcelona, Jordi Hereu, que viajó a Shanghái acompañado de medio centenar de empresarios y profesionales catalanes, el asunto es “una dimensión muy interesante vista desde China, país que está en una fase de desarrollo y que tiene capacidad de invertir en el mundo”. Y estamos de acuerdo -aunque en descargo del alcalde, creo que también hay que decir del asunto que “también es una dimensión muy interesante vista desde Cataluña, país desarrollado y que tiene capacidad para acoger inversiones del mundo”-.

En Asturias “también” tenemos una buena oportunidad de acercarnos en esa dirección y gestionar adecuadamente los recursos de los que disponemos -y, más importante, de los que dispondremos a medio plazo-. El interés empresarial sobre China existe (blog de Adriano Mones) y los distintos proyectos asturchinos en los que diversas instituciones y organismos asturianos llevan trabajando desde hace tiempo empiezan a dar sus pequeños frutos.  Quizás, como ya hemos comentado en alguna ocasión, sea otro buen momento para que aquí, en la tierrina, reflexionemos otro poco sobre qué es más importante, más urgente y más rentable: ir a vender productos asturianos a China o ir a vender Asturias como producto.

Pedro Nueno y Barcelona lo tienen claro: La Camochina llegará primero a Montserrat.