El concierto vasco (y descansó junto a Arturo Arias)

Mientras nuestra Asturias patría querida sigue en blanco (como la noche), la candidatura de San Sebastián a la capitalidad europea de la cultura del año 2016 se está empezando a mostrar como una más que correcta obra coral apoyada en la idea fuerza de su proyecto: las olas de energía ciudadana.

En democracius no sabemos a ciencia cierta si nos gusta San Sebastián (nunca hemos estado allí) pero sí sabemos que nos gusta el trabajo que están haciendo: porque, como algunas otras ciudades, –Santander, Cáceres, Málaga y Córdoba-, lo están haciendo bien en muchos sentidos; y, sobre todo, nos gusta porque creemos que se lo creen.

Y sólo que se lo crean ya nos da envidia, y de la buena. Nos da envidia ver a Odón Elorza liderando activamente la candidatura; nos da envidia ver a los ciudadanos, a las instituciones y a las empresas vascas apoyando el proyecto (también el diario El Correo Vasco, primo hermano por parte de Vocento del asturiano El Comercio); nos da envidia ver que su logotipo se apellida Chillida; nos da envidia leer su página web en polaco (y en euskera, y en inglés, y en francés, aunque no entendamos nada); nos da envidia ver cómo se construye el programa de la candidatura en torno al plan estratégico de la ciudad de San Sebastián;  y nos da envidia, y mucha, que a La Concha vayan llegando, poco a poco, esas pequeñas olas de energía ciudadana.

Aún así, como siempre, todavía hay algún loco en cualquier chigre de Cimavilla que diz que “les oles eses de energía guipuzcoana no tienen na´que facer en cuanto equí en les Asturies se ponga en marcha la mareona cultural que están pergeñando les mentes pensantes: que pa algo son pensantes, y pergeñan, y programen, y además el Sporting ta en primera y va a poner lo de asturies 2016 en les camisetes y va a sabelo to dios que vea la televisión”. Mucha sidra y mucho tiempo necesitariamos para verlo. Y eso en el mejor de los casos.

Por cierto, parece que en Gijón  alguna mareona, y no precisamente deportiva,  tuvo efectos secundarios y ha dejado la ciudad salpicada de inquietantes y sospechosos saleros.  De momento la única certeza que tenemos al respecto, Doctor Mateo dixit, es que con tanta sal se corre el riesgo de padecer hipertensión arterial, enfermedades cardíacas y accidentes cerebro-vasculares*. Ahí es nada.

Y retomando el tema, ya saben: o el Coro Minero de Turón espabila o  será el Orfeón Donostierra el que, por creérselo, dé el concierto allá por el 16. Concierto vasco, claro. Y europeo. 

Habrá que ir a que nos guste Donosti.

 

* De hecho, cuenten que el mismu de Cimavilla que topó con la idea fuerza de la mareona cultural, tuvo otru mareo na más salir de la sidrería y ver el primer saleru colgando de les faroles: “Vilo claro. Xixón tien que tener una mascota fuerza, con salero, y el oso Furacu, más conocido desde ahora como Furaco el saleroso, tien to lo que se necesita pa ser la mascotona de Xixón: ye grande, republicanu y en Madrid piensan que ye famila de Yogi, el otro osu asturianu.  Hay que hacei una estatua en la laboral. Eso o soltalu por la calle Corrida con Paca y Tola. Ye la única manera de salir en les portades de los periódicos y ye cojonudo pa los turistas”, sentenció. Y volvió a marease, esta vez  junto a la estatua de Arturo Arias: “Asturias 2016. Ye posible. También con sal”.

 

 

 

 

 

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Pornografía (o mala leche con cariño)

Lunes, 4 de mayo de 2009.

El diario decano de la prensa asturiana (léase El Comercio) y el diario independiente de Asturias (léase La Nueva España) cubren portada con el simpático acto sexual acontecido durante el día de ayer entre el oso del Sr. Revilla, alias Furaco, y la osa Tola (¿o era Paca?).

Furaco y Tola celebrando el editorial de El Comercio

Furaco y Tola celebrando el editorial de El Comercio

Y es que, al parecer, la cópula entre plantígrados se ha convertido en un reclamo turístico de primera magnitud, lo que sin duda tiene su mérito. Hasta tal punto están contentos nuestros políticos y políticas con los resultados obtenidos que ya se están frotando las manos (la una con la otra, no sean mal pensados) con la próxima campaña de promoción del turismo asturiano. De hecho, el oso Yogi también se las está frotando pensando en ella… Lástima que Bubu se encuentre en paradero desconocido desde hace días (“yo también tengo una corazonada” dicen que dijo).

No obstante, y osos aparte, hay que reconocer que el decano (leáse otra vez El Comercio) se ha apuntado un buen tanto  con su decidido y vocento apoyo a la candidatura patria para ese gran acontecimiento que tendrá lugar en el año 2016 en ciudad todavía por decidir. Así, tanto en la portada (con el logotipo de la candidatura a todo color) como en su sección de opinión (más concretamente en eso que se dice línea editorial), El Comercio hace patente su compromiso con aquello que es verdaderamente  importante para el progreso de esta tierra: la candidatura de Asturias a la capitalidad Europea de la Cultura en el año 2016  la candidatura de Madrid a los Juegos Olímpicos de 2016. “Instituciones públicas y privadas deben mostrar su apoyo a la candidatura”, podemos leer en el artículo que, por cierto, también termina de forma soberbia: “El hecho de que ese año la capitalidad cultural europea corresponderá a una ciudad española podría constituir un atractivo añadido a las razonables expectativas que alberga Madrid”. Hay que joderse (por mucha razón que tengan).

¡Corre, Bubu, corre…! Y diles a los que no se han enterado que Asturias2016 ye posible.  Como Madrid. Como el Sporting en Primera. Como dos osos follando en las portadas de los periódicos.

 

Éxito de Asturias 2016 en la Wikipedia de Internet*

* Que diría, con cariño, Lichtenberg.

Efectivamente, Asturias ya aparece en la wikipedia como “ciudad” candidata a ostentar la capitalidad europea de la cultura en el año 2016. Alguien (un señor de Murcia, dicen) ha tomado buena nota del comentario de José M. Pérez  en la entrada anterior y con el lápiz de San José ha completado el artículo de la wikipedia que mostraba la lista de ciudades candidatas. Y “sólo” tres días después del anuncio.

El Lápiz

Un lápiz versátil

Lástima que no dispongamos de un mínimo espectacular sitio para poder explicarle al mundo los elementos conductores de nuestra propuesta: “la creación y consolidación de redes europeas tanto en materia de producción y distribución de productos culturales como en el desarrollo de iniciativas generadas por el tercer sector; los vínculos entre culturas indoeuropeas y la conexión de las creatividades europeas con las culturas de América y Asia; las redes de creadores en sectores estratégicos para las industrias culturales y las redes de cooperación cultural para el desarrollo de las políticas culturales en los nuevos países europeos y países candidatos.” Laboriosa declaración, sin duda.

Aún así, y no es poco, creemos -de verdad- que podemos. Por lo pronto, ya atisbamos al Sporting jugando la Liga de las Estrellas en el Camp Nou mientras promociona en su camiseta Les Asturies 2016. Capital Europea de la Cultura” (y VEGASOL en sus pantalones, que hay que ser agradecidos). Lástima que aquéllos que dieron a conocer la noticia -a los medios me refiero- todavía no hayan visto la oportunidad que supone “hacer un poco suyo” un proyecto de este tipo. Y también han tenido tiempo.

Por cierto, como antes de la semanona empezarán a germinar y florecer diferentes y variadas muestras de apoyo al proyecto -que sean prudentes-, en democracius no queremos dejar pasar este momento para manifestar, pública y universalmente, nuestro más medido apoyo al proyecto “Asturias 2016“. En el año 2016 Europa se merece una capital cultural como Asturias y democracius trabajará por ello. Ahí queda eso.

Provechosa y féliz semana.

NOTA: Queriamos haber hecho un manifiesto de adhesión-apoyo-compromiso a Asturias 2016 más digno… pero no damos para más. Por eso, nos comprometemos a secundar todas las grandes frases que leeremos y escucharemos desde ya.  Especialmente, y de momento, las que contengan las siguientes palabras: “objetivo común”, “oportunidad”, “imagen de marca”, “relevancia”, “transformación”, “inteligencia”, “progreso” y “sentido común”. Y, sobre todo, “Asturias”.

Gijón es de primera

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Grandones

El reto de Barcelona 

El “Reto de Barcelona” es, en cierta medida, el reto de los medios de comunicación asturianos: también deberían repensarse y plantearse un cambio de modelo. Y un buen ejemplo de lo que podrían ir haciendo en este sentido es, sin duda, la iniciativa y la opinión de La Vanguardia .

La Barcelona que viene (un extraordinario documento de 150 páginas, aparentemente serio y bien hecho, que invita  a los ciudadanos de Barcelona y su área metropolitana a reflexionar sobre la ciudad que quieren para el futuro) es un buen ejemplo del tipo de responsabilidad social que los medios de comunicación deberían ejercer en su entorno.

Lástima que equí (en Xixón y en les Asturies) no tengamos una Vanguardia; Quizás no la merezcamos. Aunque, eso sí, sigamos igual de grandones: por cierto, mil euros piden ya por una entrada para el partido del domingo en El Molinón (La Nueva España dixit). De Cimavilla, seguro.

 

El Molinón Mittal

No le habíamos prestado mucha atención, hasta hoy, a la propuesta realizada por el Partido Popular de Gijón para afrontar desde otra perspectiva la necesaria reforma del Molinón. “El PP plantea derribar El Molinón y levantar un estadio moderno en el mismo lugar”, titula El Comercio el pasado 2 de mayo. Y tras unos días de reflexión, de oir y ver unas cuantas cosas, y de leer otras tantas también, creo que puede ser necesario y conveniente hacer un alto en el cámino y replantearse qué estadio de fútbol necesita la ciudad de Gijón para los próximos 20 o 30 años.

Una aproximación incial al asunto nos sugiere que abordar un proyecto de refundación de El Molinón es una patata caliente para cualquier político: las obras son complejas y los recursos financieros necesarios para llevar a cabo el proyecto podrían condicionar, e hipotecar, la gestión de las arcas del ayuntamiento gijonés (que son las nuestras, no nos olvidemos), y recortarían, probablemente, la asignación de recursos a otras actuaciones municipales (necesarias, también, para mantener el equilibrio en la ciudad).

Dicho esto, y sin entrar a valorar el proyecto actual de reforma, no hay que olvidar que El Molinón es, sin duda, la infraestructura deportiva de referencia en Asturias: es la más visitada (sí, sí, incluidos turístas), la más conocida, la que más sale en los medios de comunicación, y, así son las cosas, por lo único que muchos identifican a nuestro cantón milenario. Y desde este punto de vista, la pregunta que hay que hacerse es la siguiente: ¿Qué puede aportar el estadio de El Molinón, reformado o refundado, al crecimiento y progreso de la ciudad?  O dicho de otras maneras:  ¿es -será- representativo el estadio de El Molinón de los valores que Gijón y los gijoneses quieren transmitir como ciudad? ¿Puede convertirse el proyecto de El Molinón en una buena oportunidad para que la ciudad sea, en todos los sentidos, más competitiva y atractiva?

Si me preguntan por los beneficios que para los asistentes (asiduos o no) al campo tendría la construcción de un nuevo estadio, la respuesta es obvia: todos los del mundo. Eso sí, respetando la ubicación actual del estadio que es un lujo (incluso sostenible, si se hacen bien las cosas).

Por otro lado, el poder disponer de un estadio capaz de albergar competiciones deportivas de alto nivel (nacionales e internacionales) supondría una oportunidad magnífica para captar y explotar el cada vez más enriquecedor turismo deportivo. España albergará antes de 10 años una Eurocopa -seguro- y un Molinón reformado sin todas las garantías nos la pondría muy lejos. Asimismo, un estadio deportivo bien diseñado podría acoger a la perfección partidos y eventos de otro tipo (una eliminatoria de tenis de la Copa Davis, un partido del 6 Naciones de Rugby, conciertos…). Y podría también, como no, contar con su zona comercial, con su sidrería con vistas al campo, con sus palcos VIP… Y lo que es más importante, permítanme el grandonismo, podría acoger los partidos del Sporting cuando juege la Champions.

Otro aspecto importante a tener en cuenta es la opinión de los ciudadanos: a pocos, a muy pocos, he escuchado manifestarse en contra de esta opción o, al menos, de la necesidad de estudiarla con todo el sentido común del mundo. No estoy hablando de que el Ayuntamiento convoque su primer referendum -digital- para que los ciudadanos de Gijón manifiesten su postura -¿o sí?-, pero la sensibilidad hacía sus demandas es un hecho que agradecen. Máxime cuando no son pocos, además, los que consideran que El Molinón se caerá un día sobre nuestras cabezas.

Por cierto, antes que un arquitecto de renombre para el nuevo Molinón prefiero un apellido de renombre. Por ejemplo, algo así como Mittal. Un espectacular estadio construido con acero (salido de las factorías de ARCELOR MITTAL en Asturias) sería uno de los grandes elementos publicitarios y de promoción de la ciudad  y de la multinacional siderúrgica.  Si el Sr. Allen tiene una estatua en Oviedo no sé por qué el Sr. Mittal no va a querer tener una suya en Cimavilla, sin ir más lejos. ¿O nun querrá emparentar con la lloca l  Rinconín?