Portadas

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Portada de La Vanguardia (Española) del 12 de mayo de 1968. Por entonces, Su Excelencia el Jefe de Estado y esposa descansaban en Asturias.

(Aquí pueden ver otra portada de dos días más tarde).

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Portada digital de La Nueva España del 19 de mayo de 2011. Por entonces, los indignados acampaban en la Puerta del Sol.

Nótese en la portada la sútil colocación de las imagenes electorales superiores: Todo(s) en orden, como debe de ser y como ordena el protocolo.

Nótese también, abajo a la derecha, que la política sigue siendo fútbol.

Por cierto, corren malos tiempos para la represión: /y el día 21… qué reflexionen ellos! /

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Encantado: el cambio es mío

Quim Monzó también lo tiene claro. Tan claro que este domingo en La Vanguardia, cual democracius rampante, nos hacía el favor de completar la trilogía electoral  “el cambio y su propiedad” (ver aquí mismo ¿Quién se quedará con el cambio? y canvi punt si) y daba una una nueva vuelta de tuerca sobre la utilización e intento de aprehensión del susodicho concepto por parte de  CIU y, sobre todo, por parte del PSC (que parecen no enterarse de que el cambio real no es suyo sino que, como insinúa Monzó, es el suyo).

El cambio es suyo

 

Pues ya lo sabe Sr. Montilla: no les toquen el cambio; que es (el) suyo.

Vendiendo

Vendiendo. Así titula Pedro Nueno su columna domínical de La Vanguardia (ver aquí).

Y es que desde hace un par de semanas las informaciones sobre la crisis comparten espacio en el periódico catalán con la misión institucional que el Ayuntamiento de Barcelona ha organizado a China para tratar de explicar a los laboriosos orientales la excelente situación de la que goza Barcelona y su región metropolitana como posible destinataria de proyectos de inversión chinos.

Sé el primero en posicionarte en la mente del pueblo chino como posible destino de sus inversiones en Europa y ten seguro que cuando decida acometer proyectos empresariales en la Unión Europea en el que primero pensará será en ti”. Esta máxima a lo Ries/Trout, bien trabajada por distintas instituciones catalanas, ha servido para que el Ayuntamiento de Barcelona tenga un poco más claro que, en las circunstancias actuales, una buena estrategia para el progreso económico y social de la capital catalana pasa por posicionarse como el mejor -y primer- lugar para acoger las más que probables inversiones empresariales chinas en Europa.

Según el alcalde de Barcelona, Jordi Hereu, que viajó a Shanghái acompañado de medio centenar de empresarios y profesionales catalanes, el asunto es “una dimensión muy interesante vista desde China, país que está en una fase de desarrollo y que tiene capacidad de invertir en el mundo”. Y estamos de acuerdo -aunque en descargo del alcalde, creo que también hay que decir del asunto que “también es una dimensión muy interesante vista desde Cataluña, país desarrollado y que tiene capacidad para acoger inversiones del mundo”-.

En Asturias “también” tenemos una buena oportunidad de acercarnos en esa dirección y gestionar adecuadamente los recursos de los que disponemos -y, más importante, de los que dispondremos a medio plazo-. El interés empresarial sobre China existe (blog de Adriano Mones) y los distintos proyectos asturchinos en los que diversas instituciones y organismos asturianos llevan trabajando desde hace tiempo empiezan a dar sus pequeños frutos.  Quizás, como ya hemos comentado en alguna ocasión, sea otro buen momento para que aquí, en la tierrina, reflexionemos otro poco sobre qué es más importante, más urgente y más rentable: ir a vender productos asturianos a China o ir a vender Asturias como producto.

Pedro Nueno y Barcelona lo tienen claro: La Camochina llegará primero a Montserrat.

Grandones

El reto de Barcelona 

El “Reto de Barcelona” es, en cierta medida, el reto de los medios de comunicación asturianos: también deberían repensarse y plantearse un cambio de modelo. Y un buen ejemplo de lo que podrían ir haciendo en este sentido es, sin duda, la iniciativa y la opinión de La Vanguardia .

La Barcelona que viene (un extraordinario documento de 150 páginas, aparentemente serio y bien hecho, que invita  a los ciudadanos de Barcelona y su área metropolitana a reflexionar sobre la ciudad que quieren para el futuro) es un buen ejemplo del tipo de responsabilidad social que los medios de comunicación deberían ejercer en su entorno.

Lástima que equí (en Xixón y en les Asturies) no tengamos una Vanguardia; Quizás no la merezcamos. Aunque, eso sí, sigamos igual de grandones: por cierto, mil euros piden ya por una entrada para el partido del domingo en El Molinón (La Nueva España dixit). De Cimavilla, seguro.