Un señor de Murcia (2016)

Aquí dejo a lo bestia lo que Patricio Hernández Pérez, presidente del Foro Ciudadano de la Región de Murcia, decía estos días en el diario La Verdad 
 
“Murcia 2016, ¿otra oportunidad perdida?
  
Una ciudad española será Capital Europea de la Cultura en 2016, junto a otra polaca, según el acuerdo de las instituciones europeas. Lo que antes fue designación gubernamental y negociación entre países, desde 2007 se resuelve por un procedimiento reglado y riguroso con participación europea y nacional a través de la competencia de proyectos.
El gobierno de la ciudad de Murcia expresó en 2007 su intención de presentar su candidatura a este concurso, como lo han hecho en los últimos años otras 15 ciudades españolas de prácticamente todas las comunidades autónomas. La formalización de la candidatura se hará dentro del plazo de un año que está a punto de abrirse. Luego un comité europeo-español ( 13 miembros, de ellos seis españoles) resolverá en varias fases y de acuerdo con criterios ya establecidos respecto de la excelencia de los proyectos presentados, hasta la designación final en 2012.
En los últimos años se ha consolidado la idea de que esta designación supone una oportunidad excepcional para las ciudades de obtener beneficios tangibles tanto en términos económicos, sociales y culturales, como intangibles, en relación con la proyección internacional de la ciudad y los efectos indirectos asociados. Las ciudades que han sido ya capital cultural han mejorado sus infraestructuras, su prestigio cultural, la calidad de sus programas y su capacidad de atraer inversiones, turismo, etc.
Murcia compite con ciudades de mucho peso y dinamismo cultural. Pensemos que entre ellas se cuentan -aunque no sea criterio determinante- seis ciudades Patrimonio de la Humanidad (Córdoba, Cáceres, Segovia, Tarragona, Alcalá de Henares y Cuenca) y otras con una pujanza cultural muy notable (San Sebastián, Zaragoza, Málaga, etc.)
Pero lo más importante es que prácticamente todas se han embarcado en un proceso consensuado e intenso de preparación de su propio proyecto, de difusión y participación ciudadana, de obtención de respaldos y apoyos de todo tipo, a fin de convertirlo en un gran proyecto de la ciudad y los ciudadanos y aun de sus regiones, en la convicción de que esta movilización de energía, recursos y capital social siempre será rentabilizada, incluso si no se obtiene la designación.
Resulta por ello muy sorprendente la distancia que separa el trabajo ya realizado por muchas de ellas y el de Murcia. Así, mientras la mayoría hace años que crearon oficinas para la capitalidad cultural, con personas competentes al frente, constituido consorcios o fundaciones, anunciado ambiciosos proyectos que pretenden ejecutar antes de 2016, intensificado sus programaciones culturales, conseguido apoyos públicos y privados muy amplios, incluyendo patrocinadores y ayudas económicas de sus gobiernos autonómicos, diseñado estrategias de comunicación; estimulado un fuerte respaldo ciudadano, realizado estudios, seminarios de expertos, definido objetivos y líneas de acción, etc., aquí lamentablemente nada de esto se ha hecho: el esfuerzo realizado hasta la fecha se reduce a la creación de un logo y al anuncio de la próxima presentación de una web, extremos de los que disponen casi todos nuestros competidores desde hace años.
Aquí se plantea esta cuestión como un proyecto más de la Concejalía de Cultura, sometido a la legítima crítica de una oposición que no puede comprender cómo se están haciendo tan mal las cosas y sin contar con todos, y ajeno por completo a cualquier interés de los murcianos que, a un año de la presentación del proyecto formal, no saben siquiera que su ciudad aspira a ser capital cultural europea.
Por esto no puede extrañar que en la votación de la web oficial de la Asociación de Ciudades Candidatas, que recoge los votos de los ciudadanos interesados en expresar sus preferencias, Murcia sea la última de las votadas, con el 1,51% de los votos (menos de 30.000 de los casi dos millones emitidos), frente a otras como Santander o la candidatura asturiana (en este caso conjunta de Oviedo, Gijón y Avilés) que alcanzan casi el 18%, Cáceres con el 12,68%, Córdoba con el 9,45%, Zaragoza con el 8,56%, y así el resto en rango decreciente pero siempre lejos del triste resultado murciano.
Todo indica que vamos a perder una gran oportunidad por nuestra propia incompetencia. Probablemente oiremos entonces al alcalde Cámara, cuya gestión cultural es la más gris desde la recuperación de los ayuntamientos democráticos, entonar esa especialidad regional que es la denuncia victimista, atribuyendo este fracaso a la conocida maldad de Zapatero contra Murcia, como ya hiciera con la candidatura a sede de los Juegos Mundiales Universitarios de Verano de 2013.
Pero será muy difícil que podamos creer a quien no se ha mostrado capaz de liderar un proyecto común y participativo (conceptos ambos ajenos al universo político del alcalde), al que poder sumar el esfuerzo de todos, dirigido a generar una ilusión colectiva tan necesaria como hoy inexistente.
Resulta también difícil entender el desinterés de consejero de Cultura por esta cuestión. Quizás el tamaño de su ego le impida darse cuenta de la oportunidad que tenemos delante, él que tan obsesionado aparenta estar por la proyección mundial de Murcia en el terreno cultural y turístico: ninguno de sus carísimos superproyectos y megaespectáculos que, ignorando la crisis, devoran la mayor parte del presupuesto cultural público, puede alcanzar en proyección, si se trabaja bien, al que supone la capitalidad cultural, como acaba de demostrar Liverpool en 2008.”
 
Escrito por un señor de Murcia. Pues eso.