Generando valor, que diría Pedro Nueno.
Como bien saben ustedes, el año 2009 es, entre otras cosas, el año de Mickey Mouse y el Año Internacional de la Astronomía, hechos éstos, a priori sin relación, pero que combinan oportunamente a 407 años luz de la Tierra gracias al excelente y talentoso trabajo de 101 y Lola.
Y es que a esa distancia, a 407 años luz de la Tierra, se ha formado una estrella triple llamada Rho Opiuchi (“Rho Ophiuchus”) que tiene la conocida forma con las redondas orejas del ratón. ¿Y verdad que Rho Opiuchi es un nombre muy complicado para unas orejas tan marcadas?

La estrella de Mickey
Marketing estelar, en todos los sentidos, es el que encontramos en laestrellademickey.com, excelente dominio de la campaña puesta en marcha para hacerle a Mickey, en este año 2009, un regalo único: que una estrella -sí, la hasta ahora conocida Rho Opiuchi- lleve su nombre por petición popular. Con el apoyo del astrofísico y director del planetario de Pamplona, Javier Armentia, y con la colaboración de otros planetarios de España, Disneyland® Resort París está intentando legitimar la usurpación y ocupación mercantil de una estrella pidiendo la firma de todas las personas de bien para que el astro Opiuchi sea más conocido como ”La Estrella de Mickey”.
La creatividad es brillante. Muy brillante. Y puede ser, además, un diamante en bruto para la factoría Disney. Lo que es cierto, de todas todas, es que estamos ante un hito de la historia del branding: el momento en el que las marcas empezaron a colonizar las estrellas.
Y Mickey será la primera. Ya cuenta con mi voto.
- ¡Achis!- Perdón, es el marketing viral ese. (Cosas de niñas).
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